Zona Mediterránea.
A partir de los estudios realizados por Fortea, en el Epipaleolítico mediterráneo peninsular se distinguen dos grandes complejos líticos: el Microlaminar, en el que a los niveles magdalenienses se superponen complejos microlaminares con influencia del Aziliense francés, con dos tipos: Sant Gregori y Mallaetes; y el Geométrico. Se observa cierta influencia del Sauveterriense, con microlitos en forma de triángulo y segmentos de círculo. Se distinguen dos tipos: el Filador y el Cocina.
Zona portuguesa.
El Epipaleolítco portugués se explica por la llegada de utillaje microlítico geométrico procedente de Levante, llevado por poblaciones que se desplazaron a través del Tajo. La actividad económica se centra en el marisqueo, destacando en este sentido los concheros situados en el área del Muge, en el estuario del Tajo. La abundancia de recursos marinos permitía a estas poblaciones a llevar un régimen de vida sedentario y mantener una elevada densidad de población. Se han documentado importantes necrópolis como la de Moita do Sebastiao, con unas 40 tumbas, generalmente pequeñas fosas en las que se depositaba al difunto con ofrendas y adornos y a veces cubierto de ocre.






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